Caminando hacia el horizonte

Sunsets

¿Alguna vez se han detenido solo a mirar a su alrededor?

Decidí comenzar esta publicación de esta manera y sé que posiblemente se preguntarán: ¿Cuál es la razón de esta simple pregunta?, esa razón la explicaré a continuación. No sé si se han dado cuenta pero muchas veces estamos tan centrados en algunas cosas que no le prestamos atención a lo que pasa a nuestro alrededor. A medida que pasan los años van surgiendo tantas cosas que sin darnos cuentas en un momento dado nos hemos vuelto dependientes de la rutina, dependientes de la tecnología, y no digo que estas cosas estén mal, porque es parte de nuestros gustos, es algo que se ha convertido en parte de nuestro diario vivir, además cada persona piensa diferente, pero siento que muchas veces al hacer esto y darle mucha importancia nos olvidamos de nosotros mismos y más aún si no sabemos establecer una relación con la realidad.

Ahora bien, luego de esto te hago otra pregunta: ¿Has salido de tu rutina diaria?.

Como sé que probablemente ya has visto las fotografías antes de leer esto, te puedo decir que es otro de los puntos a los que quería llegar y para ello te cuento como llegamos a estas fotografías.

 Semanas atrás en la ciudad de Panamá pensaba “qué bueno sería poder ver un atardecer otra vez”. En lo personal puedo decirles que cuando se presenta la oportunidad sientes toda esa energía, te das cuenta como todos los colores se unen junto a esa armonía de sonidos, ves a los animales prepararse para el anochecer como si danzaran, todo esto para darte un increíble y asombroso regalo, por un momento solo te centras en admirar lo que tienen en frente y te olvidas de lo demás.

Al llegar esto a mi mente pensé en que en el momento en que regresara a Chitré, la ciudad de donde provengo, iría sin pensarlo en busca de uno y es por esto que cuando llegué recordé que tiempo atrás había estado en una zona de mangle cerca de una playa de la localidad, conocida como Playa El Agallito, en donde se podrían tener buenas tomas. Sin embargo, no podía evitar que por mi mente pasara un tema muy importante “el clima”, pero en vista de que el día acordado se nos presentó un excelente día soleado, sin pensarlo, decidimos ir y para nuestra sorpresa nos encontramos con que el mar en la misma playa en esos momentos estaba bastante bajo. Decidimos agarrar nuestras zapatillas y chanclas en mano, y nos adentramos a caminar. A medida que avanzábamos en nuestros rostros se podía apreciar alegría, emoción, sentimientos que surgen cuando de verdad aprecias todas estas pequeñas cosas, y mayor fue la sorpresa al darnos cuenta que llegamos a un punto en donde teníamos una vista increíble de todo el cielo. Fuimos viendo cómo se iba poniendo el sol e iba surgiendo ese juego de colores, sombras, rayos de luz, todo sobre un lienzo azul, como si la naturaleza nos hubiese obsequiado lo que buscábamos.

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